las plantas




La fitoterapia El término fitoterapia fue acuñado por el médico francés Henri Leclerc, en 1933. Esta disciplina, que forma parte del arte de curar desde hace mucho tiempo, estudia el uso interno y externo de los vegetales (del griego phytón = vegetal) para prevenir, curar o aliviar las enfermedades del ser humano. Precisemos que con el objetivo de curar se practica una terapia causal, en otras palabras, se ataca el mal en su raíz, mientras que con el de aliviar, la fitoterapia se limita a atenuar o a suprimir las manifestaciones extemas del mal, pero no el mal en sí (terapia sintomática). Es sin embargo una maravillosa propiedad la de poder liberar al enfermo que sufre una afección incurable de las manifestaciones molestas o dolorosas causadas por su estado. Ese tesoro de conocimientos empíricos milenarios, revalorizado por las aportaciones de la ciencia moderna, no ha cesado de ganar importancia, de tal modo que en nuestros días se ha convertido en un complemento inestimable de la medicina en general. ¿Se sabe que cerca del 80% de los productos farmacéuticos que se emplean hoy en día -desde la aspirina hasta la penicilina-provienen en mayor o en menor medida del reino vegetal? Onagra: Se trata de la Oenotera biennis, y no hay que confundirla con la Prímula veris o Primavera, cosa que a veces se hace. Es una excelente suministradora de Vitamina E, y trabaja tanto por vía interna como por vía externa. Como consejo vale la pena de simultanear los dos tratamientos. Menta: Es la proveedora de Mentol, la substancia base de todas las mezclas de vendas frías. Si usamos el Aceite Esencial entero, actúa como descongestionante y es parte ineludible de las cremas para piernas cansadas ( de hecho, una mezcla de A.E. menta y A.E. de Ciprés a partes iguales diluida en un poco de aceite de coco o de almendras dulces es una solución óptima para este problema). Manzanilla: Conocida desde siempre como antiespasmódico por vía interna y como antiinflamatorio por vía tópica, además de cicatrizante; el poder antiinflamatorio es debido a una substancia llamada Azuleno, que se forma en gran cantidad en el proceso de destilación de la Manzanilla (en cosmética es mucho más útil el Aceite Esencial que los extractos) de aquí su gran utilidad en la prevención y resolución de reacciones alérgicas. La Teoría de las Signaturas la reducía al papel de aclarar el color del cabello (por su color dorado), cosa que también hace a la perfección. Hiedra: Nuestra tan conocida Hiedra de las paredes, ya era una planta sagrada ligada a los Misterios de la femineidad en la Grecia preaquea, pues con ella se elaboraba una bebida embriagante (precursora del vino) utilizada en los misterios iniciáticos que precedieron a los Dionisíacos, quienes la heredaron como símbolo de iniciación. Modernamente la usamos como tónico venoso y protector de los vasos venosos. Quien haya observado un árbol recubierto de hiedra, comprenderá fácilmente su relación con las venas de los miembros inferiores. Fucus: Junto con su amiga la Laminaria son los únicos proveedores válidos de lodo biodisponible, el cual nos sirve para acelerar los procesos metabólicos, estimular la tiroides y degradar los triglicéridos si lo ingerimos. Fragmenta la grasa polimerizada característica de la celulitis si lo usamos por vía tópica (baños de algas). Espliego: Habitualmente llamado Lavanda, el problema está en que lavandas hay muchas y con muy buenas propiedades en perfumería, pero las propiedades de regeneración de la piel, cicatrización de la piel y relajación muscular son, mucho más acentuadas en el Espliego o Lavandula spica. Es el responsable del redescubrimiento de la Aromaterapia tal y como la conocemos hoy en día. Centella asiática: También llamada Hidrocotile, contiene una bioestimulina del sistema reticuloendote-lial, o sea que estimula la recuperación de la estructura de las capas más profundas de la piel (endotelio), por lo tanto resulta imprescindible para el tratamiento de que-loides, estrías, cicatrices profundas y un largo etcétera de problemas graves. Cola de caballo, en francés “prèle”, nombre con el que aparece en muchos folletos y etiquetas. Se trata de un Equiseto, y concretamente del arvensis, planta absolutamente fósil y que puede presumir de ser una de las más antiguas que existen sobre la tierra, con mucha ventaja sobre los ginkgos y otras plantas más evolucionadas; nos proporciona principios minerales como el silicio totalmente biodisponibles. Es la que convierte en estables los tratamientos reestructuradores de los tejidos.




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